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jueves, 23 de enero de 2014

Dieta para insuficiencia renal

La insuficiencia renal crónica es la disminución de la función renal que se mide como el aclaramiento de creatinina y se consideran cifras inferiores a 60 ml/minuto.

La insuficiencia renal se manifiesta clínicamente como la uremia que son un conjunto de síntomas cerebrales, respiratorios, digestivos y circulatorios producidos por la acumulación en sangre de productos tóxicos que habitualmente son eliminados por el riñón y que cuando hay un trastorno del funcionamiento renal se retienen en la sangre.

¿Qué fases tiene la enfermedad renal crónica?

Para conocer la fase de la enfermedad es necesario realizar un análisis de sangre. Las fases de la enfermedad renal crónica son:

Fase 1. Filtrado glomerular 90 ml/minuto o mayor.
Fase 2. Filtrado glomerular entre 60-89 ml/minuto
Fase 3. Filtrado glomerular 30-59 ml/minuto
Fase 4. Filtrado glomerular entre 15-29 ml/minuto
Fase 5. Filtrado glomerular inferior a 15 ml/minuto

Es importante conocer la fase de la enfermedad en la que está el paciente porque en función de ella las limitaciones dietéticas variarán.

¿Cuál es la dieta para la insuficiencia renal?

En la dieta para la insuficiencia renal es necesario cuidar la ingesta de:

Proteinas: No está del todo clara la indicación de la dieta hipoproteica (dieta baja en proteinas) aunque parece que la restricción proteica retrasa la progresión de la insuficiencia renal y debe aplicarse cuando el filtrado glomerular es inferior a 25 ml/minuto. Se recomienda una dieta con 0,8 gr por cada kg de peso del paciente al día de proteínas y al menos la mitad deben ser proteínas de origen animal de alto valor biológico con un adecuado aporte en pacientes con diabetes o hipercolesterolemia y que precisen dieta por estos motivos. Las dietas muy restrictivas son difíciles de seguir y pueden conllevar un déficit calórico.

Tienen alto contenido proteico pescados como la caballa, gallo, lenguado, lubina, mero, trucha, rape, calamares, bacalao fresco, gambas, langosta, cigalas, cangrejos; carnes como lomo de cerdo, ternera, ahumados, embutidos, pierna de cordero, costillas de cordero, codornices, perdices, buey, pollo, conejo, pato y gallina. Todos estos alimentos sería necesario evitarlos.

Agua: Una persona sana precisa entre 1,5-2 litros de agua al día aunque esto puede variar en función de la actividad física y la superficie corporal. No suele haber sobrecarga de volumen hasta que el filtrado glomerular es inferior a 10-15 ml/minuto pero puede haber variaciones individuales. En general no se recomienda restricción de la ingesta de agua de forma indiscriminada, debe valorarse individualmente cada paciente en función de la dieta, la ingesta de sal y el ejercicio físico y la sed suele ser el síntoma indicativo. Si una persona tiene sobrecarga de volumen se disminuirá la ingesta de líquidos y se utilizarán diuréticos.

Sodio: En fases iniciales no es preciso limitar el consumo de sal salvo que el paciente presente además hipertensión arterial en cuyo caso habría que limitar la ingesta de sal. Al progresar la insuficiencia renal el sodio no se elimina bien por lo que habrá que ir limitando su consumo y utilizar diuréticos.

Se recomienda utilizar potenciadores del sabor como vinagre, limón, ajo, cebolla, puerros, pimienta, pimentón, curry, azafrán, canela, mostaza sin sal, albahaca, comino, estragón, laurel, perejil, romero, tomillo, estragón, orégano, nuez moscada.

Potasio: En fases iniciales de la insuficiencia renal el potasio se elimina bien y no hay que limitar su ingesta pero en la fase 5 (fase más aguda) de la insuficiencia renal hay desaconsejar el consumo de alimentos ricos en potasio.

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Fósforo:  Según empeora la insuficiencia renal comienza a retenerse también fósforo pero la toma de dieta baja en proteínas reduce también el consumo de fósforo. Normalmente sólo se limita el consumo de fósforo en la fase más aguda de la enfermedad. En ocasiones incluso se administran quelantes del fósforo para disminuirlo en sangre.
El fósforo está presente en:
  • Carnes como hígado, pavo, pato, buey, gallina, conejo, liebre, sesos…
  • Pescados como bacalao seco, truchas, gambas, lenguado, salmón, sardinas, mejillones, atún, besugo, gallo …
  • Yema del huevo
  • Frutos secos como almendra, cacahuete, pistacho, piñones, nueces, avellanas, castañas …
  • Verduras como guisantes, alcachofas, champiñón, brotes de soja, perejil …
  • Leche
  • Cereales como arroz blanco, pasta, pan integral, harina de trigo
  • Legumbres como lentejas, judías, garbanzos
  • Frutos secos como ciruelas pasas, higos secos, uvas pasa, dátiles …
Actualizado el 22 de Enero de 2014

Todo el contenido de esta página web es puramente informativo. Siempre que tenga alguna duda debe consultar su caso con un profesional sanitario.

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