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sábado, 14 de septiembre de 2013

Síndrome de Meniere. Enfermedad de Meniere

El síndrome de Meniere es una enfermedad crónica que afecta a la parte interna del oído. Se desconoce la causa y afecta a la audición y al equilibrio y se caracteriza por presentar episodios espontáneos de vértigo recurrente (sensación de giro de objetos), hipoacusia fluctuante y acúfeno (pitidos).
Se considera síndrome de Meniere cuando se relaciona con una causa concreta como herpes, enfermedades autoinmunes o neoplásicas, vasculitis, sífilis, otosclerosis, enfermedad de Paget, traumatismo acústico, laberintitis viral.
Esta enfermedad se la conoce como hidropesía endolinfática por presentar dilatación de los espacios endolinfáticos en los pacientes que la presentan pero la causa de esto se desconoce en la mayor parte de los casos y esto no justifica todos los síntomas que presentan estos pacientes.
Es una enfermedad que suele iniciarse entre los 20 y 60 años y su incidencia aumenta en la población mayor de 65 años. En un 20% de los pacientes hay antecedentes familiares y también parece ser que hay una predisposición genética.

¿Cuáles son los síntomas del síndrome de Meniere?

Suele iniciarse de forma unilateral y la triada clínica es constante y no se puede afirmar el diagnóstico en ausencia de uno de ellos, aunque esta triada (hipoacusia, vértigo y acúfenos)  puede manifestarse en otras enfermedades como el neurinoma del VII par.
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  • Hipoacusia neurosensorial. Puede manifestarse tiempo antes de manifestarse la clínica vertiginosa aunque lo más frecuente es que el inicio sea simultáneo. En un principio es una hipoacusia fluctuante en la que el paciente pierde oído con cada crisis vertiginosa que sufre para recuperar audición los días siguientes, hasta que viene una nueva crisis que le hace perder otra vez audición. Progresivamente la audición va deteriorándose hasta entrar en una fase avanzada que no es reversible. La evolución es hacia la pérdida total de la audición en un tiempo variable que suelen ser años. La hipoacusia suele ser unilateral aunque en algún caso puede ser bilateral. El paciente soporta mal los ruidos intensos (algiacusia) por el ruido que peor oye.
  • Vértigo periférico que es una fuerte sensación giratoria acompañado de nauseas y vómitos de entre 20 minutos y 2 horas de duración y suele terminar con un sueño del que el paciente se despierta recuperado. La crisis de vértigo también puede despertar al paciente en pleno sueño. Es el síntoma más invalidante porque en una crisis aguda produce una pérdida de equilibrio incompatible con estar en pie. La frecuencia de presentación es variable y puede haber periodos de silencio de incluso años pero lo más frecuente es tener entre 6-11 crisis al año.
  • Acúfenos (ruidos o pitidos en los oídos) que suelen ser de tonalidad grave y puede acompañarse de distorsión auditiva.
  • Sensación de presión en el oído o plenitud ótica que puede preceder a las crisis de vértigo.

¿Cómo se diagnostica la enfermedad de Meniere?

Para el diagnóstico de la  enfermedad de Meniere la clínica es muy importante y también suelen realizarse audiometría para valorar la función auditiva.  También en ocasiones puede ser beneficioso la realización de pruebas de imagen como una resonancia magnética o pruebas vestibulares.

¿Cuál es el tratamiento del síndrome de Meniere?

Los tratamientos deben instaurarse de forma escalonada en función de cada paciente, la edad, su estado general y el nivel de audición.
Consejos generales:
  • Evitar conducir vehículos, manejar maquinaria peligrosa, nadar, realizar trabajos peligrosos durante las crisis agudas y hasta que la situación clínica lo permita.
  • El paciente debe de intentar lo antes posible incorporarse a su actividad cotidiana habitual.
  • Si la persona tiene ya el diagnóstico establecido puede ser útil disponer de la medicación que utilice para las crisis agudas.
enfermedad de meniere, síndrome de Meniere, vértigo, hipoacusia, hydrops endolinfático, hidropesía endolinfáticaTratamiento médico y quirúrgico. El objetivo es controlar la crisis aguda y reducir la frecuencia e intensidad de las crisis a lo largo del tiempo.
  • Tratamiento sintomático de la crisis aguda. Cuando el paciente sufre la primera crisis es muy importante tranquilizarlo ya que por la intensidad de los síntomas puede pensar que es peligroso para su vida. Se debe acostar y aconsejar que no mueva la cabeza. La oscuridad y silencio son importantes también. Si los síntomas son graves se puede tomar sulpiride y si son moderados o leves cinarizina aunque ninguna medicación ha demostrado ser superior para el control de los síntomas agudos.
  • Tratamiento para las crisis recurrentes. Aunque no han demostrado un claro beneficio en la mejora de los síntomas ni en la prevención de las crisis de vértigo se utilizan diuréticos como acetazolamida e hidroclortiazida y también betahistina y corticoides. La rehabilitación vestibular puede estar indicada si predomina el desequilibrio. Si no se consigue el control de los síntomas con el tratamiento médico se pueden realizar tratamientos intervencionistas como la inyección de corticoide intratimpánica o procedimientos de descompresión del saco endolinfático. Ocasionalmente se realizan tratamientos destructivos para eliminar los receptores periféricos y controlar los síntomas como la inyección de gentamicina intratimpánica o cirugías selectivas del nervio vestibular o del laberinto. 
Actualizado el 16 de Septiembre de 2013

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