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jueves, 15 de agosto de 2013

Ataque de pánico. Trastorno por angustia

El pánico o trastorno por angustia se caracteriza por episodios de intenso malestar y miedo que aparecen de forma abrupta e inesperada, que alcanzan la máxima intensidad en unos 10 minutos y suele resolverse en unos 30 minutos. Es más frecuente en el sexo femenino y la media de edad de presentación son los 25-30 años pero puede aparecer a cualquier edad.

¿Cuáles son los síntomas del ataque de pánico?

Los síntomas característicos del pánico son miedo a volverse loco, a perder el control o a morir. Otros síntomas que pueden presentar son palpitaciones, dolor precordial, dificultad para respirar, nauseas, inestabilidad, sudoración, temblor o molestias digestivas. Las crisis de angustia las puede tener de forma aislada hasta un 30%  de la población pero se considera un trastorno de angustia si se tienen 3-4 ataques en 3-4 semanas o con un solo ataque con ansiedad anticipatoria (miedo a padecer nuevos ataques) de un mes de duración y también comportamientos de evitación que puedan llegar a ser muy limitantes para el paciente. 
Ataque de pánico. Angustia. TratamientoLa evolución es variable pero suele tener tendencia a repetirse lo que suele producir la ansiedad anticipatoria que consiste en la permanente preocupación por la reaparición de las crisis de forma espontanea o ligada a la exposición a determinadas situaciones. La tendencia a la repetición de episodios facilita la presencia de agorafobia que sería la aparición de variados temores con comportamiento de evitación de lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil o bien sea imposible encontrar ayuda, puede haber miedo a quedarse solo, a abandonar el hogar o a determinadas situaciones. Suelen desarrollarse conductas evasivas para evitar la aparición de una crisis de angustia, lo que lleva a estos pacientes a limitar cada vez más sus actividades.

¿Cómo se diagnostica el pánico?

Como en otros trastornos de ansiedad habría que descartar causas orgánicas de ansiedad realizando electrocardiograma y analítica con hormonas tiroideas, glucemia … según la sospecha clínica. También habría que tener en cuenta si hay consumo de fármacos u otras sustancias que pudieran ocasionar los síntomas.

¿Cómo afrontar un ataque de pánico?

Como afrontar el pánico:
  • Lo que siente no es más que la exageración de las reacciones normales al estrés. No añada pensamientos alarmantes sobre lo que le está pasando
  • Espere y deje que pase el temor. No luche contra el ni intente distraerse
  • Lo principal es aprender a afrontar el temor y no evitarlo
  • Gradúe el grado de miedo de 0 a 10  y mire si sube o baja. Verá como no permanecerá en cotas altas más de unos segundos
  • Cuando se encuentre pensando que le va a suceder, lleve a cabo alguna tarea como contar hacia atrás desde 100 de 3 en 3.
  • Cuando empiece a sentirse mejor, mire alrededor y piense que puede hacer después.
  • Practique una respiración lenta y relajada y controlará mejor los síntomas físicos.
  • Identifique los miedos exagerados que tiene durante los ataques de pánico para afrontar después los temores
  • Cuando esté listo para continuar, comience despacio y relajado. No necesita correr ni esforzarse.
Tabla modificada de Echevarria R, et al, 1998

¿Cómo se trata el pánico?

Es muy importante la información al paciente de las características de su proceso para tranquilizarlo y la utilización de técnicas de relajación como intentar respirar de manera profunda y evitar la hiperventilación.

Los cuadros graves deben recibir desde el inicio tanto tratamiento farmacológico como psicoterapia y también los resistentes a un tipo de terapia pueden beneficiarse de la asociación de las dos.


Ataque de pánico. Angustia. Tratamiento. Psicoterapia
La psicoterapia cognitivo-conductual se ha demostrado que es efectiva en personas con ataques de pánico tanto con como sin agorafobia. Suele inciarse una terapia de apoyo y una intervención cognitiva. Es importante que el paciente sepa que son la ansiedad y el pánico y que sus sentimientos de miedo intensos y experimentados como graves, no son peligrosos  (la dificultad respiratoria la interpreta como me ahogaré …). Los síntomas no se pueden controlar directamente pero si el paciente no los asocia con esos pensamientos,  la angustia disminuirá y simultáneamente disminuirán los síntomas. Hay que intentar lograr romper ese círculo vicioso. Es importante también informar a la familia y aclararle que el paciente no tiene una enfermedad orgánica grave.

La asociación de terapia cognitivo-conductual  y fármacos no se ha visto que sea más efectiva que cualquiera de estas opciones por separado. Es difícil precisar que pacientes responderán mejor a fármacos y cuales a la terapia conductual pero en general suelen responder peor a la terapia cognitivo conductual las personas con condiciones sociolaborales desfavorables, el uso previo de medicación, la mayor duración y la gravedad del trastorno, los grados elevados de agorafobia con conductas de evitación y la coexistencia de depresión o psicopatología.

Tratamiento farmacológico. Una crisis aguda de pánico se trata con benzodiacepinas por su rápido inicio de acción, baja toxicidad y buena tolerancia. Uno de los fármacos más utilizados para esto es el alprazolam que se administra entre 0,5-1 mg vía oral o sublingual y se podría repetir si no cediera la clínica a los 15-20 minutos. Otras alternativas son el lorazepam o el clonazepam.
Ataque de pánico. Angustia. Tratamiento

En la fase de mantenimiento son útiles tanto las benzodiacepinas como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina ya que disminuyen la frecuencia e intensidad de las crisis de pánico, disminuyen la ansiedad anticipatoria y producen cierta mejoría en las conductas evitativas agorafóbicas.  En esta fase los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (paroxetina, fluoxetina, sertralina, citalorpam y fluvoxamina ) son de elección  y las benzodiacepinas debido al riesgo de tolerancia, dependencia y abstinencia sólo suelen usarse en la fase de mantenimiento las primeras semanas del tratamiento en las que su rapidez de acción ayuda a controlar la clínica, durante el periodo de latencia que presentan los otros fármacos.

También son útiles los antidepresivos tricíclicos (clomipramina e imipramina) en el tratamiento de mantenimiento pero debido a los potenciales efectos adversos de estos fármacos no son muy utilizados.
En cuanto a la duración del tratamiento suelen ser periodos prolongados por la elevada tendencia a la recurrencia y el curso crónico de los trastornos de angustia. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y los antidepresivos tricíclicos suelen mantenerse un mínimo de 8-12 meses que se prolongara si hay resistencia o recurrencia. Su retirada será gradual.

En cuanto a las benzodiacepinas se suelen utilizar las primeras 3-6 semanas del tratamiento pero si no hubiera control de los síntomas se valorará mantener hasta que se superen los 3 meses sin crisis de pánico. Su retirada también será gradual.

Actualizado el 14 de Agosto de 2013

Todo el contenido de esta página web es puramente informativo. Siempre que tenga alguna duda debe consultar su caso con un profesional sanitario.

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