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lunes, 29 de julio de 2013

Estrés postraumatico

El trastorno por estrés postraumático es un trastorno psicológico clasificado dentro de los trastornos por ansiedad. Son un conjunto de síntomas que aparecen como consecuencia de un hecho traumático (catástrofes naturales como terremotos, tsunamis, huracanes, incendios, accidentes aéreos, automovilísticos, ferroviarios, atentados terroristas, guerras …). En definitiva la persona ha estado expuesta a un acontecimiento en el que:
  • La persona ha experimentado o presenciado o le han explicado uno o más acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás
  • La persona ha respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos
Este trastorno puede incluir manifestaciones afectivas, cognitivas y conductuales con deterioro funcional y conductas de retirada y escape de la realidad, síntomas de hiperactividad simpática (sudores, temblor…), tartamudez y reacciones paranoides. Los niños pueden tener comportamientos desestructurados o agitados.
Estrés postraumático. Monumento a las víctimas del 11M

¿Cómo se diagnostica el estrés postraumático?

El diagnóstico del trastorno por estrés postraumático puede ser bastante difícil porque el paciente suele esforzarse por evitar conversaciones y estímulos que le recuerden el acontecimiento traumático además de por la restricción de su vida afectiva y relacional. En estos pacientes puede haber otros trastornos clínicos y de personalidad que dificulta encuadrarlo en un sitio u otro.
El diagnóstico del estrés postraumático se basa en cuatro criterios de la 4ª edición del Manual de Diagnóstico y Estadística de los trastornos mentales revisados* (DSM-IV-r)*:
  1. La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que:
    • Ha experimentado o presenciado o le han explicado uno o más acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás.
    • Ha respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos. Los niños pueden tener comportamientos desestructurados o agitados. 
  2. El acontecimiento traumático es reexperimentado persistentemente a través de las siguientes formas:
    • Recuerdos del acontecimiento recurrentes que provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos o percepciones. En los niños puede expresarse como juegos repetitivos donde aparecen temas o aspectos característicos del trauma
    • Sueños de carácter recurrente sobre el acontecimiento que produce malestar
    • El individuo actúa o tiene la sensación de que el acontecimiento traumático está ocurriendo
    • Malestar psicológico intenso al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan algún aspecto del acontecimiento traumático
    • Respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático
  3. Evitación persistente de estímulos asociados al trauma y embotamiento de la actividad general del individuo con tres o más de los siguientes síntomas:
    • Esfuerzos por evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático
    • Esfuerzos para evitar actividades, lugares o personas que motivan recuerdos del trauma
    • Incapacidad de recordar un aspecto importante del trauma
    • Reducción acusada del interés o la participación en actividades
    • Sensación de desapego frente a los demás
    • Restricción de la vida afectiva (incapacidad para tener sentimientos de amor)
    • Sensación de un futuro desolador
  4. Síntomas persistentes de aumento de la activación que se puede manifestar con los siguientes síntomas:
    • Dificultad para conciliar o mantener el sueño
    • Irritabilidad o ataques de ira
    • Dificultad para la concentración.
    • Hipervigilancia
    • Respuestas exageradas de sobresalto.
El tiempo mínimo de evolución de los síntomas es de un mes. Estas alteraciones provocan malestar clínico significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas del individuo.
Para  la DSM-IV r * los criterios clínicos deben aparecer en los 3 meses siguientes a la aparición del agente estresor y pueden durar de forma indefinida y para  la CIE-10 (clasificación de enfermedades realizadas por la OMS) no es relevante cuando aparezcan y deben durar menos de 6 meses y no se considera indispensable los síntomas por aumento de la activación pudiendo ser sustituidos por la incapacidad para recordar aspectos importantes que generaron el trauma.

Estrés postraumático. Holocausto judio¿Cuál es la conducta de una persona que ha sufrido un trauma?

La característica común de las personas que han sufrido un trauma producido por otras personas es el aumento de desconfianza asociados a ansiedad, depresión, embotamiento afectivo, retraimiento social,  ausencia de espontaneidad y también pueden tener síntomas positivos como hiperactividad psicológica, hostilidad y suspicacia.

La experiencia del estrés hace a la persona estar en riesgo de no poder hacer un control adaptativo. Esto obliga a hacer un gran esfuerzo personal por desarrollar y aprender recursos adaptativos para recuperar la percepción de control. La situación traumática se caracteriza por la persistencia de una discrepancia percibida  entre una situación y los recursos disponibles para afrontarla con pérdida de control, pánico, anticipación, amenaza real de muerte e indefensión. Todo esto desemboca en un fracaso adaptativo intenso y prolongado con sensación de amenaza e incapacidad para tener un control personal.

¿Qué puede influir en el desarrollo del estrés postraumático?

Hay ciertas características que pueden influir en el desarrollo de un trastorno por estrés postraumático:
  • Factores personales. Hay características clínicas y de personalidad que pueden predisponer al desarrollo de un trastorno por estrés postraumático como personas con inestabilidad emocional, rasgos neuróticos y de dependencia aunque personas con buena adaptación previa y relaciones interpersonales satisfactorias pueden acabar desarrollando un trastorno por estrés si la intensidad y la duración de la exposición a las situaciones de violencia fue alta. También hay un efecto acumulativo por lo que cuantos más estresores haya experimentado una persona más fácilmente desarrollará un trastorno por estrés postraumático. Los factores de riesgo para desarrollar un trastorno por estrés tras la exposición a un suceso traumático  son el sexo masculino, antecedentes personales de problemas de conducta en la infancia, extroversión y antecedentes personales o familiares psiquiátricos. El trastorno por estrés postraumático crónico se asocia más al sexo femenino y la existencia previa de ansiedad y depresión y antecedentes familiares de conducta antisocial.
  • Tipo de estresor. En general un estresor común (muerte de un familiar) no suele llegar a producir un trastorno por estrés postraumático aunque en personas vulnerables podría llegar a producirlo. Los estresores capaces de llegar a producir estados traumáticos se caracterizan por su naturaleza violenta y que son capaces de poner en riesgo la integridad, autoestima y seguridad de la persona.
  • Curso evolutivo. Se han diferenciado 3 fases evolutivas; la primera es una respuesta inicial de estrés agudo tras el trauma y suele durar 4-6 semanas. La segunda se caracteriza por la sensación de pérdida de control, hiperactividad autonómica (sudoración, taquicardia …), reexperimentación del trauma y síntomas somáticos.  En la tercera fase se intensifican los síntomas negativos como aislamiento, desmotivación, sensación de incapacidad de ejercer control personal. El trastorno por estrés postraumático se considera:
    • De inicio demorado si entre la exposición a la situación traumática y el  inicio de los síntomas han pasado más de 6 meses.
    • Agudo si dura menos de 3 meses.
    • Crónico si dura más de 3 meses.
En general los pacientes que han sufrido un trastorno por estrés postraumático son más vulnerables a posteriores adversidades, una mala experiencia previa se asocia a mayor riesgo de poder desarrollar nuevos episodios de trastorno por estrés postraumático con peor grado de adaptación social con mayor aislamiento relacional y más percepción de amenaza, hostilidad y sentimiento de culpa.

¿Cómo se trata el estrés postraumático?

Ante una situación de catástrofe o emergencia hay cuatro niveles en los que se puede intervenir:
  • Servicios básicos y seguridad. Consistiría en atender la causa que lo provoca y sus posibles efectos sobre la salud mental y activar las redes y recursos para resolverlo o intentar influir en quienes tienen capacidad para cambiar estas condiciones.
  • Apoyos de la comunidad y de la familia. Consiste en la activación de las redes espontáneas de respuesta y apoyo de la comunidad y las propias familias y el entorno.
  • Apoyos focalizados. Esto sería adecuado para un porcentaje bajo de personas que necesitarían intervención a nivel individual, de familia o de grupo por parte de sanitarios.
  • Servicios especializados. A este tipo de servicios suelen tener que recurrir un bajo porcentaje de los afectados en los que su malestar les dificulta el funcionamiento básico diario y que no encuentran respuesta en los niveles anteriores.
El tratamiento puede incluir:
  • Psicoterapia. Parece que es útil animar a las personas a confiar en sus propias fuerzas y redes de apoyo. La reexposición y reelaboración de la experiencia traumática son las bases fundamentales de las diferentes técnicas psicoterapéuticas del trastorno por estrés postraumático. La terapia cognitivo-conductual se insiste en la desensibilización sistemática por la exposición gradual. El objetivo principal es que el paciente recupere el autocontrol a través de mejorar su autoestima  y competencia personal y a elaborar sus reacciones cognitivo-afectivas y conductuales a los acontecimientos traumáticos sufridos. Se anima a los afectados a hablar de sus experiencias superando el daño que les pueda producir.
  • Farmacoterapia. El tratamiento de elección son los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (fluoxetina, sertralina, paroxetina, fluvoxamina …) ya que suelen controlar los síntomas depresivos asociados y los fenómenos de intrusividad.

Actualizado el 28 de Julio de 2013

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