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viernes, 21 de junio de 2013

Artrosis

La artrosis es la enfermedad articular más frecuente que se caracteriza por dolor articular de tipo mecánico, con rigidez, crepitación y lesiones degenerativas que afectan al cartílago articular y al hueso subyacente y que en fases avanzadas tiene unas imágenes radiológicas características.

La artrosis es la causa más frecuente de dolor y discapacidad en adultos mayores y sobre todo en mujeres. También puede afectar a articulaciones previamente dañadas por otros motivos y aparecer en personas jóvenes.
Artrosis. Artrosis de manos

¿Cuál es la causa de la artrosis?

La causa no se conoce claramente pero se ha visto que se produce un desgaste en el cartílago (capa fina que recubre los huesos de las articulaciones). Parece que hay una alteración en el metabolismo y la función del sistema articular que provocan cambios en el cartílago, superficie articular, membrana sinovial (membrana que recubre la cápsula articular), hueso subyacente y elementos periarticulares. Normalmente el cartílago es liso y suave pero poco a poco se hace rugoso e irregular haciendo que la articulación se mueva con dificultad y produciendo dolor y rigidez.

Factores de riesgo asociados a la artrosis son:
  • Factores genéticos
  • Obesidad
  • Edad avanzada
  • Sexo masculino en menores de 45 años y sexo femenino en mayores de esta edad.
  • Hiperlaxitud ligamentosa
  • Enfermedades metabólicas con afectación articular
  • Factores ocupacionales con microtraumatismos de repetición (deportes de competición …)

¿Qué tipos de artrosis hay?

Atendiendo a la causa que la produce puede ser:
  • Osteoartrosis primaria o idiopática. Se desconoce la causa del proceso
  • Osteoartrosis secundaria. Se produce por alteraciones conocidas como enfermedades metabólicas y endocrinas (gota, condrocalcinosis, hipotiroidismo, hiperparatiroidismo, diabetes, obesidad, acromegalia, enfermedad de Wilson, ocronosis y acromegalia), artropatías inflamatorias (artritis reumatoide, espondiloartropatías, artritis crónica juvenil y artritis infecciosas) y alteraciones anatómicas y traumáticas (enfermedad de Perthes, genu varo, dismetría de miembros inferiores, fracturas, meniscectomías u otras cirugías articulares).
Según la localización específica:
Artrosis. Artrosis de cadera. Detalle de radiografía de artrosis de cadera
  • Coxartrosis (artrosis de cadera). La afectación de la articulación coxofemoral es igual en hombres que mujeres. Cursa con dolor que en fases iniciales es gradual e intermitente, que se manifiesta con los movimientos y desaparece con el reposo. Se suele localizar en región inguinal y en ocasiones se irradia a región anterior y lateral del muslo hasta la rodilla. Si el dolor es también nocturno y persiste en reposo suele ser indicativo de coxartrosis grave. En fases evolucionadas se produce limitación en actividades cotidianas como sentarse y levantarse, ponerse calcetines o calzarse. Se puede producir atrofia muscular del cuádriceps y musculatura glútea con inestabilidad e inseguridad en la marcha secundario al dolor y la rigidez.
  • Gonartrosis (artrosis de rodilla).  Es la localización más frecuente. La clínica más frecuente es un dolor de características mecánicas que es más intenso según avanza la enfermedad llegando a producir incluso cojera. En muchas ocasiones es secundaria a lesiones deportivas que suelen ser pacientes jóvenes con antecedentes de lesiones previas de rodilla o cirugía de meniscos. En fases avanzadas suele haber deformidad articular con derrame (líquido en la articulación) y quiste poplíteo.
  • Artrosis de mano.  Esta predomina en la mujer y se asocia a obesidad. Suelen afectarse las articulaciones de los dedos y pueden ser asintomáticas o manifestarse con un dolor progresivo con engrosamiento de la articulación interfalángica distal produciéndose los llamados nódulos de Heberden y si se producen en las interfalángicas proximales se denominan nódulos de Bouchard. Cuando se terminan de formar estos nódulos disminuye el dolor y la rigidez. Otra articulación que se afecta con relativa frecuencia es la trapeciometacarpiana también llamada rizartrosis o artrosis del pulgar y esta suele producir además de dolor, incapacidad de la mano.
  • Artrosis de columna. Puede producirse en los discos intervertebrales, cuerpos vertebrales o en articulaciones interapofisarias.  Los síntomas son dolor y rigidez.

¿Cuáles son los síntomas de la artrosis?

Es frecuente que haya discordancia entre los cambios estructurales (deformidad articular y cambios radiológicos) y la clínica que presenta el paciente, habiendo pacientes que con una destrucción estructural importante estén asintomáticos o con clínica escasa.
Los principales síntomas son:
  • Rigidez matutina o la que aparece tras periodos de inactividad es inferior a 30 minutos.
  • Dolor de tipo mecánico (empeora con la actividad y el uso de la articulación y mejora con el reposo). Es más intenso al inicio de la actividad y después de periodos de inactividad. En artrosis evolucionada el dolor aparece con un mínimo movimiento e incluso en reposo. El dolor nocturno es raro y se asocia a etapas avanzadas de la enfermedad o con brotes inflamatorios agudos.
  • Inestabilidad articular
  • Incapacidad funcional sobre todo al final del proceso artrósico.
En la exploración del paciente se suele apreciar:
  • Deformidad y tumefacción de tejidos blandos periarticulares
  • Crepitación (ruido o chasquido por el roce de la articulación) y dolor al mover la articulación.
  • Dolor a la presión de interlineas articulares
  • Limitación de la movilidad de los últimos grados de los movimientos.
  • Atrofias musculares.

¿Cómo se diagnostica la artrosis?

La sospecha es por la clínica sobre todo el dolor pero a veces hay que realizar una radiografía de la articulación potencialmente afectada para confirmar el diagnóstico. Suele realizarse sobre todo si hay duda en el diagnóstico o si se prevé tratamiento quirúrgico. Hay alteraciones radiológicas características (pinzamiento del espacio articular, osteofitos, geodas o quistes subcondrales, esclerosis subcondral …) pero muchas veces hay disociación clínico-radiológica (habiendo alteraciones radiológicas importantes hay poca sintomatología y a la inversa).

¿Cuál es el tratamiento para la artrosis?

Actualmente no hay un tratamiento curativo de la artrosis. El tratamiento hay que individualizarlo en función de la localización, grado de evolución, presencia de signos de inflamación y factores de riesgo asociados.  Los objetivos del tratamiento deben ser disminuir el dolor y la rigidez, mejorando la funcionalidad e intentando prevenir la incapacidad.

Tratamiento no farmacológico

  • Educación sanitaria. La motivación del paciente y su implicación en la enfermedad son imprescindibles en el manejo de esta.  Diversas técnicas educativas reducen el dolor y aumentan las habilidades adquiridas.
  • Informar sobre la enfermedad e indicar que es una enfermedad crónica, habitualmente no invalidante en la que hay periodos de exacerbación del dolor.
  • Control de los factores de riesgo como el exceso de peso, el sedentarismo y la dieta. Seguir una dieta variada y equilibrada y  en pacientes con sobrepeso u obesidad hipocalórica para  disminuir peso ya que la reducción del peso junto con el ejercicio mejoran el dolor y la funcionalidad en personas con artrosis de rodilla.
  • Medidas de protección articular. En fases de reagudización se aconseja reposo pero fuera de estas el reposo debe ser relativo. El objetivo es disminuir la sobrecarga y el estrés articular y se puede recomendar:
  • El uso de bastones, andadores o muletas que alivien el exceso de peso en la articulación más afectada. Son útiles en la artrosis de rodilla y cadera cuando el dolor es moderado o intenso y cuando hay una limitación en la marcha. Se debe apoyar en la mano contraria al miembro más afectado para descargar a este el peso del cuerpo al caminar.
  • Calzado con suela de goma y tacón de unos 2-3 cm.
  • Tratamiento ortésico. En artrosis de rodilla de compartimento medial las plantillas ortopédicas con cuña lateral en el calzado pueden reducir el dolor y mejorar la marcha. La rodillera de neopreno en pacientes con artrosis de rodilla del compartimento medial puede mejorar el dolor y funcionalidad.

Medidas rehabilitadoras

  • Termoterapia: 
    • El calor se aconseja antes de realizar ejercicios de flexibilización y para reducir el dolor y la rigidez si el dolor es moderado y persistente en artrosis de rodilla. El calor superficial se aplica a unos 40º durante unos 30 minutos unas 3-4 veces al día. Se puede utilizar una manta eléctrica o bolsa con agua caliente. 
    • El frio se aconseja en fases agudas para aliviar el dolor.  Se aplican con masajes, unos 20 minutos por sesión unos 5 veces a la semana durante 2 semanas, aumenta la fuerza del cuádriceps en artrosis de rodilla.
      Artrosis. Estimulación eléctrica transcutánea.TENS
  • Estimulación eléctrica transcutánea (TENS). Es una alternativa en artrosis de rodilla en pacientes que no responden a otras terapias ya que alivia el dolor, no es invasiva y tiene pocos efectos adversos. Se recomienda al menos unas 4 semanas.
  • Ejercicio terapéutico. El ejercicio físico disminuye el dolor y mejoran la movilidad. Cada paciente realizará un tipo de ejercicio y de una intensidad  según sus características. Se pueden realizar en el domicilio pero inicialmente ser recomienda supervisión. También es recomendable realizar ejercicios de fortalecimiento del cuádriceps y de flexibilización.
  • Ejercicios aeróbicos. Se recomienda caminar, montar en bicicleta, nadar … La realización de este ejercicio no debe provocar un dolor insoportable ni que el dolor persista mas de 1 horas tras la realización de la actividad.
  • La balneoterapia no es más efectiva que los programas de ejercicios.
  • La terapia con ultrasonidos y acupuntura no han demostrado su eficacia en el control del dolor.

Tratamiento farmacológico de la artrosis

El tratamiento de primera línea en la artrosis de cualquier localización es el paracetamol y los antiinflamatorios no esteroideos.
  • Paracetamol. Es eficaz en el alivio del dolor a dosis de 3-4 gr al día. Es seguro a largo plazo salvo contraindicación hepática y se recomienda para el control del dolor a largo plazo y además aumenta su efectividad con el uso regular.
  • Antiinflamatorios no esteroideos. Estos son mas efectivos en la reducción del dolor que el paracetamol y en la mejora de la movilidad sobre todo en pacientes con dolor moderado o grave por lo que se recomiendan en pacientes que el paracetamol no es efectivo o si hay inflamación articular. Son más gastrolesivos por lo que si hay factores de riesgo se aconseja añadir un protector gástrico tipo inhibidor de la bomba de protones (omeprazol) o un anti-H2 (ranitidina …)
  • Antiinflamatorios no esteroideos tópicos. Son eficaces para reducir el dolor leve y moderado y mejoran la funcionalidad en pacientes con artrosis de rodilla a corto plazo. Son una alternativa a los antiinflamatorios orales cuando se necesite gastroprotección.
  • Opiaceos menores. Pueden ser la codeína ya sea sola o en combinación con paracetamol y el tramadol que también se puede combinar con paracetamol o antiinflamatorios no esteroideos.  Son eficaces en el alivio del dolor en la artrosis de rodilla. Los efectos secundarios como nauseas, vómitos, somnolencia, estreñimiento y mareo hace que no sea un tratamiento de primera elección, son una alternativa en pacientes en los que los antiinflamatorios no esteroideos están contraindicados, no son eficaces o mal tolerados.
  • Capsaicina tópica. Es eficaz para el alivio del dolor en artrosis de rodilla. Se suele recomendar asociado a paracetamol cuando no se consigue controlar el dolor y el paciente no quiere más medicación oral.
  • Fármacos sintomáticos de acción lenta (SYSADOA). Son fármacos utilizados para controlar el dolor y mejorar la movilidad. Su inicio de acción es varias semanas después de iniciar el tratamiento y persisten durante tiempo tras su retirada. Forman parte de este grupo la diacereina, sulfato de glucosamina, condroitinsulfato y el ácido hialurónico.
  • Infiltraciones con corticoides. Es útil en el alivio del dolor a corto plazo en episodios de inflamación articular (hasta 1-3 semanas después de la infiltración) en artrosis de rodilla aunque el efecto no suele durar más de 3 meses.
  • Tratamiento quirúrgico de la artrosis. Se valora la cirugía si persiste el dolor a pesar del tratamiento médico y si hay limitación importante y progresiva de las actividades de la vida diaria y si además se objetiva artrosis radiológica grave.
Actualizado el 16 de Noviembre de 2013

Todo el contenido de esta página web es puramente informativo. Siempre que tenga alguna duda debe consultar su caso con un profesional sanitario.

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