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martes, 7 de mayo de 2013

Diarrea aguda infantil

Diarrea es la pérdida de agua y electrolitos por las heces en cantidad superior a lo normal.

Los vómitos y la diarrea son una reacción de defensa del aparato digestivo para eliminar algo nocivo para el organismo. Tanto en los vómitos como en la diarrea la eliminación de sustancias nocivas van acompañadas además con abundante pérdida de agua y minerales, pudiendo provocar una deshidratación. El concepto de diarrea es bastante amplio, pues hace referencia a deposiciones de consistencia más líquida, más abundantes y más frecuentes (entre 4 y 20 al día) y se acompañan de pérdida de peso. Estos aspectos siempre han de valorarse en relación a lo que es habitual en el niño, pues las deposiciones varían de unas personas a otras.
Se entiende por diarrea aguda la que tiene una duración inferior a 2 semanas y crónica si la duración es superior a las 2 semanas.

¿Cuáles son los síntomas de la deshidratación?

    Una forma de cuantificar el grado de deshidratación es el peso del niño pero no siempre se dispone del peso anterior a que se haya producido el cuadro diarreico por lo que se utilizan unos datos indirectos para valorar la posible deshidratación:
    • Sequedad de mucosas: En niños con respiración bucal por obstrucción nasal o por hipertrofia de vegetaciones adenoideas puede estar seca la boca y no haber deshidratación.
    • Hundimiento de la fontanela anterior en el lactante: Esto debe valorarse con el niño sentado y afebril porque si está tumbado puede parecer normal y estar deshidratado.
    • Signo del pliegue subcutáneo: Si al pellizcar el brazo o la pierna se mantiene el pliegue y esto sucede de forma aguda indica deshidratación pero si es mas mantenido en el tiempo (crónico) indica desnutrición del niño.
    • Hundimiento de los ojos.
    • Disminución de diuresis (orina) en el niño.
    • Ausencia de lágrimas en el llanto.
    • Decaimiento.

    ¿Cómo se previene el contagio de la diarrea?

    Para prevenir el contagio hay que mantener unas condiciones de higiene como lavarse bien las manos tras cambiar el pañal, limpiar al niño o ir al cuarto de baño; lavarse bien las manos antes de cocinar, tocar los alimentos o dar de comer al niño, etc.

    ¿Cuáles son los síntomas de la diarrea aguda?

    Las deposiciones suelen tener un color entre marrón y verdoso, de distintas intensidades en función de los alimentos ingeridos. La coloración no ha de preocupar a menos que vayan acompañadas de sangre. Cuando van acompañadas de sangre, y generalmente también moco, se debe a que la parte baja del intestino está afectada de algún tipo de infección, que puede afectar a las capas más profundas del intestino.

    ¿Qué puede causar una diarrea aguda?

    Lo primero que habría que determinar ante una diarrea agua es si el paciente presenta una gastroenteritis aguda u otra enfermedad que cursa con diarrea y vómitos como una apendicitis, invaginación intestinal, otitisinfección de orina

    En los niños hay 3 situaciones en las que hay deposiciones blandas o líquidas en número aumentado pero sin pérdida de peso (no es una diarrea aguda):
    • Lactantes con lactancia materna. Sus deposiciones son líquidas, explosivas y amarillento-verdosas pero el niño presenta curva de peso ascendente.
    • Encopresis. Es la defecación involuntaria de un niño mayor de 4 años sin ninguna enfermedad orgánica que lo justifique. Las deposiciones son escasas, líquidas y manchan la ropa interior. En estos niños la dieta astringente empeora la situación.
    • Diarrea crónica inespecífica y colon irritable. La primera es característica de los niños pequeños y el colon irritable de niños mayores. Suele haber deposiciones blandas, incluso líquidas, a veces con dolor abdominal y no afecta al estado nutritivo, ni al peso.

    ¿Cuál es el tratamiento de la gastroenteritis aguda?

    Descartada otra enfermedad, el tratamiento de una gastroenteritis aguda con deshidratación leve-moderada se basa sobre todo en la rehidratación oral  durante 4-6 horas de manera lenta y progresiva y en la realimentación.

    Cuando no se haya producido deshidratación se ofrecerá una solución entre las tomas sin interrumpir la alimentación. 

    En la primera fase de rehidratación se debe iniciar con un cucharita y un vaso o a sorbos pequeños del biberón y siempre administrado de forma lenta. La persistencia de vómitos no es una contraindicación absoluta para la rehidratación oral, hay que tener mucha paciencia e intentar dar pequeños volúmenes cada 2-3 minutos e ir aumentando según tolerancia. Las soluciones comerciales son más fáciles de preparar, tienen menos errores que las fórmulas domésticas y son baratas. Las soluciones de rehidratación oral se administran para reponer las pérdidas de líquidos que el niño presenta, no para cortar la diarrea.

    En lactantes alimentados de leche materna natural las deshidrataciones suelen ser menos severas de lo habitual y curarse pronto, sin alterar sus tomas habituales. Si el bebé se alimenta con leche de fórmula no es necesario diluirla salvo que lo indique así su pediatra.  

    Dieta para un niño menor de 1 año con diarrea:
    • Lactantes con lactancia materna exclusivamente: continuar con la lactancia materna y ofrecer líquidos entre las tomas.
    • Lactantes con alimentación mixta: continuar con la misma leche que se le estaba dando salvo indicación contraria. Ofrecer crema de arroz, patatas, zanahorias cocidas, carnes magras, pollo, plátanos, manzanas y cereales y dar líquidos en abundancia.
    Dieta para un niño mayor de 1 año con diarrea:
    Administrar líquidos con frecuencia y reintroducir la alimentación lo antes posible evitando periodos prolongados de ayuno. La realimentación debe ser con una dieta equilibrada astrigente, y adecuada a su edad:
    • Evitar alimentos y bebidas con un alto contenido en azúcares elementales porque favorecen la diarrea osmótica.
    • Evitar las grasas por retrasar el vaciado gástrico. 
    • Tomar alimentos con hidratos de carbono complejos como el arroz, patatas, jamón de york, pollo sin piel y cereales por su buena tolerancia. 
    • Excluir la leche y derivados ya que suele haber una intolerancia transitoria a la lactosa. El primer lácteo que se  suele introducir es el yogur que contiene escasa o nula cantidad de lactosa y aporta lactobacilos que ayudan a reponer la flora intestinal. Actualmente se encuentra con mucha facilidad en los supermercados leches y productos lácteos sin lactosa que se podrían tomar con tranquilidad.
    Si la diarrea es severa, se prolonga o presenta recaídas, puede emplearse durante un periodo de pocos días a varias semanas leche sin lactosa o incluso sin lactosa ni proteínas de leche de vaca (con soja o hidrolizados de proteínas).

    En ocasiones aparece fiebre (otro mecanismo de defensa del organismo). Que aparezca fiebre no significa que la infección sea más grave necesariamente, depende del tipo de infección. La administración de antitérmicos no ha de ser en forma de supositorios, ya que producen irritación y cuando hay diarrea pierden parte de su efecto al ser eliminados. Por el contrario, si los vómitos son frecuentes es conveniente que si han de suministrarse antitérmicos sean en forma de supositorios.

    Cuando un bebé tiene diarrea es conveniente cambiar los pañales a menudo, lavándole bien con agua y jabón, secándole bien y aplicando cremas indicadas para evitar irritaciones.

    La mayoría de las diarreas y vómitos son producidos por virus o bacterias y se suelen tratar sin medicamentos, no obstante depende de la causa, por lo que es conveniente consultar a su pediatra.
    Rara vez se suelen precisar antibióticos para el control de una gastroenteritis aguda pero si fuera necesario sería conveniente recoger previamente un coprocultivo (cultivo de heces) y si la situación clínica lo permite esperar a tener el resultado antes de iniciar el tratamiento.

    Cuando haya signos de deshidratación, cuando la diarrea sea importante o dure más de una semana, se acompañe de vómitos que impida rehidratarse, cuando haya fiebre alta o persistencia de los episodios después de intentar la rehidratación con líquidos, cuando esté afectado un niño menor de un año, o haya vómitos con sangre, o indicios de haber ingerido alguna sustancia tóxica,... ha de consultar a su médico o pediatra.

    Actualizado el 26 de Agosto de 2013

    Todo el contenido de esta página web es puramente informativo. Siempre que tenga alguna duda debe consultar su caso con un profesional sanitario.

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