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jueves, 9 de mayo de 2013

Alimentación de transición: de 6 meses a 2 años

Durante la edad pediátrica el niño va a introducir progresivamente todos los alimentos de su dieta, pasando de una alimentación láctea a una dieta variada. Es un periodo de transición durante el cual irá incorporando a su dieta nuevos alimentos que se conocen como alimentación complementaria.

A partir del primer año de vida baja el ritmo de crecimiento pero se necesita más aporte proteico por aumento de músculos y otros tejidos y por eso se va precisando una alimentación más variada.

La lactancia materna deberá mantenerse al menos hasta los 12 meses (en muchas ocasiones se mantiene hasta los 2-3 años de vida) y a la vez se irán introduciendo los cereales, verduras, frutas, legumbres, carne, pescado, huevo…

La leche de vaca entera no debe introducirse antes de los 12 meses y no debe ser desnatada o semidesnatada. La leche entera de vaca es hiperproteica y deficiente en ácidos grasos esenciales, hierro y vitaminas D y C, por eso no debe introducirse antes del año de vida. Se puede dar leche entera, fórmulas infantiles de continuación o las llamadas leches de crecimiento. El momento de la introducción de la leche de vaca puede ser entre los 12-36 meses dependiendo de los condicionamientos socioculturales y familiares. Se deben tomar al menos 500 ml al día de leche.
Las leches de crecimiento están suplementadas con hierro, vitaminas, oligoelementos y una composición lipídica con menos ácidos grasos saturados y más insaturados que las fórmulas de continuación.
Alimentación de transición: lacteos
Los productos lácteos fermentados como el yogur por su acidez, fácil absorción y poca cantidad de calcio que tiene, puede introducirse desde el noveno mes. Los yogures mejor que no sean de sabores, como sustitutivo de la fruta, ya que es mejor introducir fruta natural al yogur  natural.
Otros derivados lácteos como el queso fresco desde los 10-12 meses, primero se suele introducir el queso fresco y después los quesitos y progresivamente ir introduciendo quesos más curados. Los productos lácteos son muy importantes pero no deben sustituir a otros alimentos.

La alimentación complementaria no debe introducirse antes del 4º mes de vida porque además de interferir con la lactancia materna podría haber problemas por la inmadurez tanto renal, digestiva como inmunológica del primer trimestre de vida. A partir del 6º mes con la leche ya no es posible aportar el suficiente aporte energético y de ciertos minerales que precisa el lactante.
Lo primero que suelen introducirse son los cereales primero sin gluten en forma de papillas e hidrolizados para facilitar la absorción . Los cereales con gluten (trigo, cebada, avena o centeno) no suelen introducirse antes del 6º mes de vida por el riesgo de sensibilización en niños susceptibles y por el riesgo de aparición de casos graves de enfermedad celiaca. Tampoco suele retrasarse la introducción del gluten después de los 7 meses de vida. Las papillas de cereales se preparan con leche materna o leches adaptadas y suelen darse en la primera toma de la mañana y última de la noche, sin disminuir el volumen de leche.

Alimentación de transición: frutas

Las frutas naturales no se deben introducir antes del 5º mes de vida. Suele empezarse con zumos que no deben llevar azúcar y darse mejor con cuchara para evitar la caries del biberón que suele producirse en los incisivos superiores. Después se preparan en forma de papilla, utilizando fruta del tiempo, fresca y madura sin añadir azúcares, galletas, miel … Las frutas con más capacidad alergizante como el melocotón, fresas … no deben darse antes de los 18 meses No deben darse papillas de cereales con frutas como sustitutivo de frutas naturales porque acaban aportando más cereales y poca fruta.

Alimentación de transición: verduras

Las verduras y hortalizas de pueden introducir en el 5-6º mes de vida en forma de purés en la toma del medio día en los que la mitad será de patata y la otra mitad de varios vegetales. No dar en los primeros meses remolacha, espinacas y col. Tampoco deben darse verduras que estén en la nevera más de 48 horas por el riesgo de formación de nitritos y ser causa de metahemoglobinemia.

Alimentación de transición: legumbres

Las legumbres enteras no deben darse hasta los 2 años de edad por su difícil digestión pero a partir de los 10-12 meses se pueden ir introduciendo en pequeñas y progresivas cantidades junto con las verduras trituradas para favorecer su digestión. Inicialmente las lentejas trituradas añadidas al puré de verduras y después los garbanzos. Las legumbres tienen alto contenido en hierro, vitaminas, fibras y proteínas de origen vegetal.
Alimentación de transición: carne

Las carnes se introducen a partir del 6º mes de vida con el puré de verduras (20-40 gramos al día). Se suele iniciar con el pollo que es menos alergénico y posteriormente filetes rusos, albóndigas … Las carnes son una fuente importante de proteínas, hierro y vitaminas del grupo B.

Alimentación de transición: pescado

Los pescados no se recomienda su introducción hasta el noveno mes de vida por riesgo de alergias y la posibilidad de contener sustancias tóxicas como el mercurio. Suele comenzarse con pescados blancos ya que tienen menos grasa y se toleran mejor y los azules suelen introducirse entre los 15-18 meses. El pescado congelado tiene los mismos nutrientes que el fresco. Hay que tener mucho cuidado con las espinas. Los pescados tienen muchas proteínas, vitaminas y minerales como el fósforo y grasas del grupo omega-3 útiles para disminuir la hipercolesterolemia.

Alimentación de transición: huevos

La yema de huevo debe introducirse entre el 9-10º mes de vida y la clara al año por su potencial alergizante y su elevado contenido en colesterol. Los huevos aportan  proteínas, vitaminas y hierro.

A partir del año el niño debe sentarse en la mesa con la familia para comer, se le debe estimular a que coma solo aunque manche. Los alimentos deben presentarse de forma atractiva y variada sobre todo los que inicialmente rechace como puede ser el pescado (presentarlo como albóndigas, hamburguesas …). Habrá mucha variabilidad en la ingesta de un día a otro pero suelen irse regulando ellos mismos. Cuando van creciendo los alimentos deben darse en textura más sólida para que vayan masticando.

Los frutos secos y golosinas no deben darse por lo menos hasta los 6 años de edad por el riesgo de atragantamiento y aspiración.

También se deben evitar postres dulces ya sean casero o comerciales porque es preferible la fruta pero si los demandan se pueden dar helados, flanes, natillas, es deseable no dar bollería con mucha mantequilla.

En principio no es necesario ningún tipo de suplemento en la dieta en niños menores de un año. Se utiliza con mucha frecuencia la prevención con vitamina D  (200-400 UI al día) pero no está demostrado que sea necesario en todos los niños, sólo en los prematuros, si tienen piel oscura, los poco expuestos al sol y los hijos de madres vegetarianas estrictas.

El hierro en forma de sulfato ferroso estaría indicado a partir de los 5-6 meses durante un mínimo de 3 meses a los niños prematuros, niños mayores de 6 meses con lactancia materna exclusiva o leche de inicio no suplementada y los que introducen la leche de vaca antes del año.
Actualizado el 31 de Enero de 2014

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