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jueves, 18 de abril de 2013

Molestias comunes en el embarazo

Durante el embarazo es habitual que aparezcan una serie de molestias, las cuales desaparecen tras el parto. Las más habituales son:

Náuseas y vómitos. Son muy frecuentes en el primer trimestre del embarazo pero suelen desaparecer en el cuarto mes. Con mas frecuencia son matutinas pero pueden persistir todo el día. Los vómitos se producen en el 50% de los embarazos y menos de 1% evolucionan a una hiperémesis gravídica que se caracteriza por vómitos incoercibles y afectación del estado general, impidiendo su correcta alimentación. Hay que conocer el carácter transitorio de las nauseas y vómitos. 
Se recomienda la ingesta frecuente de pequeñas cantidades de alimentos, preferiblemente sólidos y fríos e incrementar el aporte de hidratos de carbono complejos y disminuir la cantidad de grasas, evitando los alimentos con olores fuertes y con condimentación sencilla. La ingesta de jengibre parece que es beneficioso para el control de los vómitos.
El tratamiento farmacológico se debe iniciar si los síntomas son molestos y no ceden con las medidas anteriores. El más utilizado es la asociación del antihistamínico doxilamina con piridoxina (cariban). Se suele iniciar el tratamiento con uno o dos comprimidos antes de acostarse para controlar las nauseas matutinas (su efecto comienza a las 5 horas de haberlo tomado) y se puede aumentar la dosis hasta 5 comprimidos al día. La metoclopramida también está considerada segura en el embarazo pero debe reservarse como última alternativa.

Estreñimiento y hemorroides. Son muy frecuentes sobre todo al final de la gestación, tanto por la disminución de la motilidad intestinal como por el aumento de  la presión venosa debido al crecimiento uterino. Los suplementos de hierro también suelen empeorarlo. 
Se recomienda aumentar la ingesta de alimentos ricos en fibra o suplementos de fibra natural como el salvado de trigo. Evitar periodos prolongados  en posición de pie o sentado y mantener limpia la zona perianal (baños de asiento con agua tibia 2-3 veces al día y lavarse con agua fría y jabón después de cada deposición). Si las hemorroides son dolorosas se recomienda reposo en posición horizontal y aplicar hielo (no directamente sino envuelto en un paño) o compresas frías localmente.
El tratamiento farmacológico del estreñimiento se suele hacer con laxantes  formadores del bolo (ispagula, plantago ovata, salvado y metilcelulosa) ya que no se absorben. En cuanto a las hemorroides los preparados tópicos se consideran seguros aunque se absorben en pequeñas cantidades por la piel perianal. Los corticoides tópicos no deben utilizarse de forma continuada durante el embarazo por el riesgo que pueden tener si se absorben demasiado.  No es aconsejable el uso de supositorios porque la absorción de la  mucosa anal es mayor.

Pirosis o ardores. Es un síntoma muy frecuente que aparece en el 70% de las embarazadas por la disminución del tono del esfínter esofágico inferior y el aumento de la presión intraabdominal.
Medidas generales son las más importantes y habría que evitar los alimentos que disminuyen la presión del esfínter esofágico inferior (chocolate, café, té, tabaco, alcohol…). Evitar prendas ajustadas en el abdomen y no acostarse hasta que no hayan pasado al menos 2 horas desde la última comida. Elevar el cabecero de la cama y hacer comidas poco abundantes y frecuentes. 
En cuanto al tratamiento farmacológico los antiácidos (hidróxido de aluminio,  trisilicato de magnesio) se consideran seguros en el embarazo pero no se recomiendan durante el primer trimestre. El hidróxido de aluminio y el trisilicato de magnesio se absorben poco y son seguros. El sucralfato ( protector de la mucosa gastroduodenal) también es seguro por su baja absorción. Las indicaciones de omeprazol y ranitidina están en estudio.

Dorsolumbalgia. Durante el embarazo lo pueden tener la mitad de las gestantes debido a la hiperlordosis fisiológica que presentan por el cambio del centro de gravedad corporal. Se debe recomendar higiene postural y ejercicios de fortalecimiento de la musculatura abdominal y dorso-lumbar. Se debe recomendar calor seco local, masajes si hay contracturas y analgésicos tipo paracetamol. Si es preciso se podrían utilizar antiinflamatorios no esteroideos , no utilizándolo durante más de 1 semana por su efecto reductor del líquido amniótico y no utilizarlos posteriormente a la semana 32 por originar el cierre prematuro del ductus.

Edemas y varices en extremidades inferiores. Se producen por el aumento de la presión venosa y alteraciones de la pared vascular. Medidas generales son las más efectivas y consistirían en caminar diariamente, evitar estar en pié y sentado durante un tiempo prolongado, evitar el uso de ropa ajustada, elevar las piernas durante el reposo, hacer masajes ascendentes y el uso de medias elásticas. Durante el embarazo no se recomiendan fármacos.

Anemia ferropénica. La anemia por déficit de hierro se suele producir entre el 75-95% de los embarazos. Está indicado administrar hierro a gestantes con cifras inferiores a 11 gr de hemoglobina durante el primer y tercer trimestre de embarazo ó de 10,5 gr de hemoglobina en el segundo. Se recomienda el sulfato ferroso  y es mejor tomarlo en ayunas para facilitar su absorción.

Rinitis. Durante el embarazo la nasofaringe se vuelve edematosa y se produce con frecuencia congestión nasal. La rinitis alérgica también es muy frecuente en gestantes. La rinitis no tratada puede afectar a la calidad de vida de los que lo padecen. El tratamiento inicial suele ser con cromoglicato disódico. Para el control del picor nasal, estornudos y rinorrea son eficaces los antihistamínicos, siendo el de elección la cetirizina. Si la congestión nasal es importante podría emplearse la beclometasona o budesonida intranasal.

Melasma. Es una hiperpigmentación adquirida que se manifiesta en determinadas zonas  y suele aparecer por la toma de anticonceptivos hormonales. Hay que esperar al termino del embarazo y la lactancia materna para tratarlo. Es de elección las cremas de hidroquinona al 2-8%, 1-2 aplicaciones durante 3 meses.

Infecciones del tracto urinario. El embarazo no predispone  por si mismo a las infecciones del tracto urinario pero se producen unos cambios hormonales y anatómicos que permiten que una simple colonización progrese a bacteriuria e infección de orina. La bacteriuria asintomática es la presencia de mas de 100.000 colonias de un único germen patógeno en la orina en una persona asintomática. En embarazadas aproximadamente el 30% de las bacteriurias asintomáticas no tratadas progresan a infección de orina o pielonefritis (infección del riñón). La bacteriuria asintomática en el embarazo aumenta el riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer. El tratamiento se realizará en función del urocultivo y antibiograma. La infección urinaria de vías bajas o cistitis se trata igual que la bacteriuria asintomática. La pielonefritis (infección del riñón) suele precisar en muchas ocasiones ingreso hospitalario para el tratamiento.

Infección por el virus de la varicela. Si la infección se produce antes de la semana 20 hasta un 5% pueden desarrollar varicela congénita y si el contagio se produce entre 5 días antes y 2 días después del parto hasta un 50% de los recién nacidos pueden desarrollar varicela neonatal. El periodo de incubación es de 11-21 días y el periodo de contagio es desde 2 días antes de la aparición del rash hasta que las lesiones se secan.

Si padece migrañas es conveniente leer Migraña y embarazo
Si padece epilepsia es conveniente que lea Epilepsia y embarazo.

Actualizado el 8 de Septiembre de 2013

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