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martes, 9 de abril de 2013

Convulsiones febriles

La convulsión es una descarga paroxística de neuronas corticales que origina alteraciones motoras en forma de movimientos anormales o en el tono muscular.

La convulsión febril está asociadas a la fiebre, pero no son causadas por ella. Se producen en niños de entre 3 meses y 5 años de edad relacionadas con la presencia de fiebre, sin infección del sistema nervioso central (meningitis) y sin lesiones o anomalías previas en un niño neurológicamente normal. Afecta al 2-5% de los niños.

Una primera convulsión febril en un niño mayor de 6 años obliga a descartar una epilepsia.

Habitualmente son crisis tonicoclónicas, generalizadas, de unos 15 minutos de duración y que no vuelven a aparecer en 24 horas.

El factor pronóstico más importante es la duración del episodio convulsivo, si es mayor de 15 minutos el pronóstico empeora.  Cuando llegan a urgencias suelen llegar en periodo poscrítico.

Las convulsiones pueden observarse en fiebres muy altas, sobre todo cuando pasa de 41ºC y por encima de 42ºC puede haber daño cerebral irreversible, pero la mayoría de las convulsiones febriles se producen entre 38-38,5º C y suelen suceder durante los aumentos o descensos bruscos de la temperatura. 

¿Cuáles son las causas de las convulsiones febriles?

La causa más frecuente son las infecciones virales de vías respiratorias pero en un primer episodio habrá que descartar que no se trate de una infección del sistema nervioso central (meningitis, encefalitis …).  Una vez descartadas otras causas de convulsiones no debe preocuparse porque es un cuadro benigno que no deja secuelas.

¿Se pueden repetir las convulsiones febriles?

El riesgo de que se repita el episodio depende de:
  • la edad (mayor riesgo menores de 12 meses)
  • de la presencia de antecedentes familiares
  • de las características de la crisis (mayor cuanto más violenta y de más duración). 
Si un niño presenta de forma reiterada convulsiones con cada episodio febril habrá que pautar tratamiento preventivo ante subidas importantes de la temperatura.

El riesgo de desarrollo de epilepsia en niños con convulsiones febriles en la infancia es similar al de la población general (del 2 % al 5% en los casos de crisis más severas).

Si un niño convulsiona es importante medir la duración de la crisis y describir las características de la crisis.
El tratamiento inicial serán las medidas físicas aplicadas durante la crisis (desnudar al niño y darle baños con agua tibia. Primero meterle en agua caliente y después irla enfriando poco a poco hasta que se quede tibia) y fármacos antitérmicos para bajar la fiebre.

Si es el primer episodio acudir a un servicio de urgencias.

El tratamiento para la crisis convulsiva se hará con diazepan rectal.

Actualizado el 9 de Abril de 2013

Todo el contenido de esta página web es puramente informativo. Siempre que tenga alguna duda debe consultar su caso con un profesional sanitario.

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