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lunes, 25 de marzo de 2013

Ardor de estómago, reflujo gastroesofágico y hernia de hiato

La enfermedad por reflujo gastroesofágico o ardor de estómago es el conjunto de síntomas y/o lesiones esofágicas debidas al paso del contenido gástrico al esófago. El reflujo gastroesofágico es un fenómeno fisiológico que ocurre en cierta medida en todas las personas, sin que ello ocasione síntomas ni produzca lesiones.
La causa más frecuente es alguna anomalía a nivel de esfínter esofágico inferior o a una hernia de hiato.

¿Cuáles son los síntomas del reflujo gastroesofágico?

Los síntomas típicos del reflujo gastroesofágico son:
  • pirosis o ardor de estómago  
  • regurgitación ácida que es una sensación de quemazón interna que puede llegar hasta la garganta. La regurgitación ácida es la llegada de material amargo, ácido o alimentos a la boca. Es necesario precisar que no existe vómito o nausea previo.
Entre los síntomas atípicos se encuentra la disfagia (dificultad para tragar alimentos), dolor torácico y odinofagia (dolor de garganta) y de forma menos común la afonía, tos crónica, carraspera, crisis de broncoespasmo.
Reflujo gástrico. Reflujo gastroesofágico. Hernia de hiato. Ardor de estómago. Acidez de estómago. Tratamiento

¿Qué puede aumentar el riesgo de reflujo?
  • La toma de antiinflamatorios no esteroideos como ibuprofeno o aspirina.
  • Las bebidas alcohólicas
  • Bebidas carbonatadas (con gas)
  • Chocolate
  • Bebidas con cafeína
  • Alimentos muy picantes
  • Alimentos muy grasos como el salmón, atún o frutos secos
  • Cebolla cruda o ajo
  • Zumos y frutas ácidas
  • La menta
  • El estrés y comer rápido

¿Cómo se diagnostica el reflujo gastroesofágico?

En pacientes con síntomas típicos de reflujo gastroesofágico (pirosis y regurgitación) como únicas manifestaciones de la enfermedad se pude realizar un diagnóstico clínico sin emplear ningún otro recurso aunque el diagnóstico clínico tan sólo nos diagnostica que el paciente sufre reflujo gastroesofágico   pero no es posible distinguir si el paciente tiene o no lesiones esofágicas ni la intensidad de las mismas. Por lo tanto aquellos pacientes diagnosticados clínicamente de reflujo gastroesofágico deben realizarse estudios adicionales si la sintomatología es persistente o recidiva rápidamente al suspender el tratamiento. El esofagograma con papilla de bario es poco útil y la técnica diagnóstica de elección es la endoscopia ya que permite identificar la presencia y magnitud de las lesiones esofágicas producidas por el reflujo.
Otra prueba muy útil es la phmetría que es una prueba para determinar durante 24 horas cuanto ácido pasa al esófago y si este paso coincide con los síntomas que padecemos.

¿Cómo se trata el reflujo gástrico?

Los objetivos terapéuticos serán aliviar la sintomatología y en el caso de esofagitis, cicatrizar las lesiones inflamatorias, prevenir que reaparezca y evitar complicaciones.
  • Medidas generales:
    • Elevar el cabecero de la cama
    • Evitar acostarse tras la ingesta
    • Evitar ropas ajustadas
    • Comidas poco grasas y ricas en proteínas
    • Evitar comidas copiosas
    • Comer pequeñas cantidades de comida muchas veces al día, en lugar de mayores cantidades menos veces
    • Evitar el café, el chocolate, zumos de cítricos, tomate, cebolla cruda, vinagres y los picantes
    • Abstenerse de alcohol, tabaco y bebidas gaseosas, 
    • Eliminar el sobrepeso
    • Controlar el estrés
    • Evitar el ejercicio físico extremo
    • Evitar beber durante la comida ya que los líquidos disminuyen los jugos gástricos y hacen que las digestiones sean más lentas
  • Antiácidos. Actúan neutralizando el ácido refluido y el pH gástrico. Los mas utilizados son los antiácidos líquidos de hidróxido de aluminio y magnesio.  Suele tomarse entre 1-2 horas después de las comidas y al acostarse. Como un tercio de los pacientes que presentan esta sintomatología suelen responder a las medidas generales y los antiácidos controlando adecuadamente sus molestias.
  • Procinéticos (metoclopramida, domperidona, cinitaprida). Aceleran el tránsito intestinal. 
  • Antagonistas H2 (ranitidina y famotidina). Inhiben la secreción ácida
  • Inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, pantoprazol, lansoprazol, esomeprazol y rabeprazol). Inhiben la secreción ácida.
Actualizado el 27 de octubre del 2014

Todo el contenido de esta página web es puramente informativo. Siempre que tenga alguna duda debe consultar su caso con un profesional sanitario.

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